domingo, diciembre 14, 2008

Agustina, la ballenita valerosa

Erase una vez, en las frías aguas del océano Pacífico, Agustina, una alegre ballenita azul, que vivía junto a su padres y su hermana; Agustina era muy feliz, podía jugar todo el día junto a sus otras amigas ballenas, tenía para ella sola la mayor cantidad de agua imaginable, no le faltaba la comida y lo más importante: era querida y protegida por su familia.
Pero un día, mientras Agustina conversaba sobre a que hora iría a visitar a una amiga que vivía en el otro lado del océano, escucho unos ruidos que no le eran comunes…además de ver como se oscurecía el mar sobre ella, se asustó mucho y nadó rápidamente a su hogar, donde se encontró con una desagradable sorpresa: sus padres no estaban y la puerta de la cueva en donde se refugiaban estaba rota, como forcejeada. Agustina se asustó y se coloco a llorar, cuando recordó esa sombra que oscureció el mar y la asoció con la desaparición de su familia, así que armándose de valor volvió al lugar en donde estaba y se propuso a seguirla.
Lo más silenciosa posible, Agustina siguió y siguió a la sombra por varios minutos…no sabía lo que era ni mucho menos hacia donde se dirigía, pero algo le decía que estaba relacionada con la desaparición de su familia…pasaron varios minutos y Agustina ya estaba cansada y casi sin fuerzas para seguir nadando, cuando de pronto se detiene y escucha unos ruidos:
“Nos va a alcanzar para varias armas Esteban”….”Imagina la cantidad de jabones que podremos exportar”……”Yo creo que nos pagaran muy bien por ellas” “Oye, pero hay que entregarlas muertas supongo ¿cierto?”….Agustina no podía creer lo que estaba escuchando: era un barco y adentro habían seres vivos que estaban destinados a la realización de armas y jabones…pero aún no sabía quienes estaban adentro, así que decide asomarse para averiguarlo, ve unas jaulas muy grandes y mucha gente moviéndose por ambos lados del barco…cuando de pronto visualiza a su padre, el cual esta forcejeando con unos hombres que intentan clavarles unos afilados arpones…Simplemente Agustina se paraliza: los que estaban en ese barco era su familia, y no podía hacer nada al respecto, ante tanta desesperación decide con la cola golpear el barco, cuando estaba a punto de hacer eso su amigo Benjamín, un delfín, la detiene y le dice: “Noooo, no vale la pena, si lo haces ellos sabrán que quedó una ballena cerca y te capturaran…¿crees que a tu padre le gustaría eso?...sálvate, es lo mejor que puedes hacer”, a lo que Agustina responde: “¿quieres que los deje morir?...¿a mi familia?...” Benjamín le dice que entiende lo doloroso que es eso para ella, pero que esta segura que su padre le gustaría que sobreviviera…Agustina no le iba a hacer caso a su amigo, cuando ve que su madre, le hace un gesto de despedida…entendiendo que Benjamín tenía razón.
Destrozada y muy triste Agustina regresa a su hogar…Benjamín la acompaña, pero no cruzan palabra en todo el camino…hasta que Agustina le dice: “¿Para que los seres humanos nos cazan?” “¿Qué daño le hacemos nosotros a ellos”? “¿Desde cuando que ocurre eso?”. Benjamín le cuenta la historia que su padre le había contado una noche: “los hombres desde hace muchos años utilizan la grasa de las ballenas para realizar cosméticos y los dientes para construir armas y joyas….son resistentes y valen mucho dinero”. Agustina no entiende porque los humanos no piensan en que esos seres vivos merecen estar tranquilos en su hogar, se coloca a llorar, ya que se da cuenta que se quedó sola en el mundo y promete vengar la muerte de su familia.
Pasan los días, los meses, y los años. Agustina ya es una robusta ballena adulta, alegre y feliz como siempre se le conoció, sigue siendo muy amiga de Benjamín el delfín, el cual la acompaña para todos lados. Era verano, ya que el sol resplandecía en las aguas, y estos amigos deciden nadar un poco más lejos en busca de alimento. Estaban en eso cuando de lejos visualizan una sombra, que bajaba desde la superficie del mar…en ese momento a Agustina se le vino a la mente el recuerdo de la muerte de sus padres...y piensa en nadar lejos, pero a los pocos segundos se da cuenta que es un ser humano el que esta bajando, un buzo.
“Hey, Agus, mira, mira!!!!, un ser humano” le dice Benjamín asombrado… ”Mmm y que estará haciendo por acá…este no es su lugar que yo sepa” dice muy enfadada Agustina. Ambos no saben la respuesta, pero sí Agustina sabe que ella juró vengar la muerte de sus padres, por lo que decide ir a asustar a esta persona…”No!, Agus, no lo hagas, puede ser peligroso”, “no le tengo miedo a un simple buzo, ya no soy la pequeña de antes”, responde Agustina. Nada enérgicamente hacia ese lugar y decide armar un remolino con su gran cola, para que esta persona se asuste…lo realiza y efectivamente el buzo se marea y cae inconsciente al fondo del mar.
Agustina pensaba dejarlo ahí y volver a donde estaba su amigo, pero algo le decía que no era lo correcto, “debiera estar feliz, ellos son los que asesinaron a mis padres, y hermana” piensa la ballenita…” ¿porque no me siento contenta?”...Benjamín le responde: ”yo se porque no estas contenta, porque eso no fue lo que te enseñó tu familia”…Agustina se queda inmóvil y piensa en cuando era pequeña, en sus padres enseñándole a ayudar a los demás animales marinos, a como nunca había que dañar a los otros, a pesar de que estos no fueran condescendientes, a lo importante que era respetar y sobre todo perdonar.
Se sacude rápidamente y parte a buscar al buzo que estaba casi inconsciente en el fondo marino, lo toma de su hocico y lo sube a la superficie del mar, en donde había un bote con tres personas más. ¡Hey, esa ballena lo quería matar, que no se escape”, dice una de las personas que estaban al interior del bote…Agustina si que no entiende nada ahora: hace lo que sus padres le enseñaron y salva a ese ser humano, pero ahora es ella la mala, y será cazada igual que su familia. Benjamín no sabe que hacer y se queda cerca a esperar que pasará con ella…
Pasan las horas y Agustina ya esta débil, lleva varias horas amarrada al bote, sin comida y soportando las burlas de las personas que ahí estaban…mira para el frente y ve a Benjamín que nada cerca de ahí…y también ve al buzo, recuperándose de a poco, con una gran cara de culpabilidad…Agustina ya no piensa, esta resignada a que tendrá el mismo futuro que sus padres: servir a los humanos una vez muerta, para que ellos puedan ganar dinero y ser felices.
De pronto el buzo (que ya estaba recuperado por completo) se levanta y le dice a sus compañeros: “suelten a esa ballena inmediatamente”…los demás se burlan de él: “te afecto el agua parece, acaso no sabes cuanto dinero ganaremos con ella”…encolerizado responde: “no me interesa el dinero, esta ballena salvó mi vida, si no me hubiera arrastrado a la superficie estaría muerto. Hace años en mi época de juventud, participe en la cacería de una familia de ballenas, y hoy, cuando casi muero por intentar buscar otras para ganar dinero me di cuenta del error cometido, son seres que merecen nuestro respeto y cuidado, que tienen sentimientos y que son capaces de querer y cuidar a los suyos de una manera sobre la cual nosotros como seres humanos inteligentes que decimos ser, debiéramos aprender, así que les exijo que la suelten”.
Agustina simplemente no lo podía creer: salvó a la persona que participó de la matanza de su familia…y la que ahora le salvó a ella de una muerte casi segura. Fue soltada y esta persona le da una palmada en la cabeza, muy tímidamente y le dice: “se que el daño que te cause fue enorme…no creo que puedas disculparme, pero te estaré eternamente agradecido de lo que hiciste por mi, se que tu familia en donde esté también lo estará de ti, y mi única forma de corresponder tu acción es comprometerme a que contaré mi testimonio de lo hoy vivido por todo el mundo, para que la gente sepa lo importante que es proteger a las ballenas que habitan nuestros mares”.
Agustina, nada rápidamente a donde está Benjamín, el cuál no puede creer lo que ésta le comienza a relatar. Ambos se sorprenden y se dan cuenta de cómo los seres humanos pueden cometer errores irreparables, pero también de cómo son capaces de aprender de ellos.


Este cuento fue presentado a un concurso con el fin de proteger a las ballenas en mi Liceo...independiente del resultado disfrute mucho explorar con mi imaginación el mundo marino.